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CONFUSION
ALREDEDOR DE LA BIBLIA
Tomado
de:La Religión entre la Parapsicologia y los Ovnis
/p. 97
Rev.Salvador Freixedo
Para empeorar las cosas, hace ahora una treintena de años,
aparecieron ciertos documentos antiguos, algunos contemporáneos
de Cristo, que están poniendo muchas dudas en cosas
que antes se tenian por muy seguras. Me refiero a los rollos
del Mar Muerto, hallados en Qumran (Palestina), y a los
papiros encontrados en Nag-Hammadi o Chenoboskion (Egipto).
Seria engorroso para el lector que yo me pusiese a hacer
una larga disquisición sobre el contenido y la importancia
de estos descubrimientos de los esenios (Qumran) y de los
gnósticos (Chenoboskion) que nos han esclarecido
muchos puntos oscuros que teníamos sobre los orígenes
del cristianismo.
Brevemente,
la importancia de estos documentos radica en que por ellos
podemos ver que muchas de las cosas que se nos han presentado
como originales del Nuevo Testamento, no lo son ya que las
vemos en documentos anteriores al nacimiento de Cristo que
eran desconocidos hasta ahora; además gracias a ellos
podemos conocer mejor cómo eran las ideas que influyeron
en Cristo y en los apóstoles y muchas de las luchas
ideológicas que hubo al principio de la Iglesia.
Por
supuesto que hoy es muy fácil decir que todos esos
libros son "apócrifos" y por lo tanto no
inspirados por Dios; pero resulta que algunos de estos libros
"apócrifos" estan citados como palabra
de Dios en el Nuevo Testamento y se ve claramente que los
apóstoles los conocían muy bien y dejaron
sentir su influencia en las epístolas y evangelios
en no menos de quince pasajes. De algunos de ellos se puede
decir con toda justicia que fueran "sacados" de
la biblia 1700 años despues de que habian sido escritos
y considerados por muchas generaciones como inspirados.
Esto
corrobora lo que dije anteriormente, que en realidad no
sabemos a ciencia cierta cuál es la letra de la Biblia.
Porque estos documentos descubiertos en Qumran y en Chenoboskion
son muy anteriores a los más antiguos que hasta ahora
teníamos de la mayor parte de la Sagrada Escritura.
Algunos, por ejemplo los de Isaías, son 1000 años
más antiguos que los "originales" que teníamos
y de los cuales se habian hecho todas las traducciones de
la Biblia que andan por el mundo.
Otro
ejemplo: la biblia protestante del Rey Jaime (King James)
de 1611, que es considerada por muchos angloparlantes como
"la autorizada" y "la original", era
ya la 7a. traducción de la biblia que se hacia al
inglès, que para rematarlo, provenía de un
"original" griego de 1550. Es decir que el original
no era original (porque era ya una traduccion griega) y
habia sido copiado entre 2800 y 1500 años despuès
que los verdaderos originales habían sido escritos!
Imagine el lector la cantidad de errores, olvidos, cambios
y añadiduras que necesariamente habrán tenido
que padecer todos estos manuscritos despuès de todas
las copias y mas copias que se han ido haciendo a mano en
el espacio de dos mil anos! Y ni siquiera tiene que imaginarlo
porque le voy a dar unos cuantos datos que confirman lo
que estoy diciendo:
Cuando
se hizo una edición moderna en inglès del
Nuevo Teatamento basada no en los "originales"
de Etiene (de 1550) sino en el Codex Sinaiticuis (del sigio
IV), solamente en el Nuevo Testamento hubo que hacer unos
6000 cambios, para corregir el texto anterior de la biblia
del Rey Jaime, y de esos 6000 cambios, alrededor de 1500
hacian cambiar el sentido al versículo.
Seis
mil cambios en en cuanto a la traducción inglesa.
Pero lo que la mayoría de los cristianos no saben
es que en el propio Codex Sinaiticus hay alrededor de 16,000
correcciones en el texto y en muchisimos casos una palabra
ha sido variada dos y tres veces,de acuerdo a la ''inspiración"
del que en aquel momento revisaba el códice, que
se tomaba la libertad de cambiar palabras sencillamente
porque no le gustaban.
Con
esta libertad para cambiar, añadir o quitar palabras,
no es nada extraño que entre los llamados ''originales"
(aunque ninguno lo sea) anteriores al sigio X, se hayan
encontrado la friolera de unas 83,000 discrepancias. De
muchisimos pasajes se podrían publicar perfectamente
dos textos paralelos en los que no coincidiesen ni el sentido
ni las palabras.
Lógicamente
uno se pregunta: y dónde queda lo que nos enseñaron
tan seguramente de la "inspiración" del
autor?; dónde queda la inerrancia o infalibilidad
de la biblia?; icuál fue la parte que el Espíritu
Santo tuvo en los textos que actualmente tenemos?; quièn
es el supersabio que será capaz de encontrar la autèntica
palabra de Dios entre esas ochenta y tres mil variantes?
Si muchos predicadores y fieles supiesen estas cosas probablemente
no se aferrarían tanto a los textos de sus manoseadas
biblias y usarian un poco más sus propias cabezas.
La
gran discrepancia que por estos días contemplamos
en los periódicos acerca de la ordenación
sacerdotal de las mujeres, es nada más que una consecuencia
de todas estas dudas y esta confusión. Mientras unos
dicen que eso es ir contra las enseñanzas directas
de Cristo y de la Iglesia, y otros afirman qne no hay nada
que se oponga, antes al contrario, que ello es parte de
la dignificación total que el cristianismo vino a
restituirle a la mujer, otros por su parte oyen toda la
polèmica con una sonrisa de lástima porque
no creen en la ordenación en sí y no aceptan
sacramento alguno, Pero, eso sí, todos con la biblia
en la mano para probar sus puntos de vista!
Una
prueba de la importancia de los hallazgos de Palestina y
Egipto es que alrededor de ellos se desató una fuerte
controversia entre los varios sectores de investigadores
que durante todos estos años han estado dedicados
a su reconstrucción y traducción. Estos diversos
sectores --escrituristas liberales, católicos, protestantes
conservadores y hebreos son los que han impedido que
hasta la fecha el gran público apenas si se haya
enterado de los descubrimientos y de todo lo que ellos significan.
En realidad lo hallado no le ha venido bien a ninguna de
las facciones envueltas, ya que en muchos casos echa por
tierra sus respectivas creencias o puntos de vista en los
que tienen intereses creados. En lo que se refiere a los
judíos, han aparecido copias de todos los libros
del Antiguo Testamento (de algunos hasta 15 y 17 copias)
que en algun caso son alrededor de 1000 años más
antiguos que las que ellos tenían y en las que se
basaron para hacer en el sigio X la revisión "definitiva"
del Canon de los escritos Sagrados.
Todo
esto hace que el panorama religioso, para la gente que piensa
con su propia cabeza, sea cada vez más confuso. No
sólo para los que ven el fenómeno religioso
desde lejos y lo siguen únicamente por curiosidad
intelectual, sino para los mismos teólogos que investigan
la realidad profunda que se esconde detras de todas nuestras
creencias. Si el pueblo cristiano que todavía acude
a los templos, supíese como piensan buena parte de
los teólogos profesionales --tanto en el campo católico
como en el protestante y supiese cómo en el
fondo de sus conciencias piensan muchos de los que "por
deber de profesión." les predican los sábados
o domingos desde púlpitos y estrados, sufrirían
un grave quebranto en su fe ingenua.
Esta
fe ingenua que en otras èpocas era alabada y aun
fomentada por las autoridades religiosas, hoy día
es una desgracia y es además un castigo a la pereza
y al miedo que muchos cristianos tienen en ahondar en su
fe, para ver si ella sirve o no sirve, o al menos para sacar
de ella todo lo que por el paso de los años se ha
ido distorsionando y falseando.
Da
pena ver cómo gentes eminentes en sus profesiones
respectivas y dotadas indudablemente de una inteligencia
más que normal, siguen creyendo cosas que no aguantan
ni un ligero análisis crítico y siguen fieles
a prácticas o a ritos qne ya no tienen contenido
alguno.
En
muchos cristianos el motor que en fin de cuentas los tiene
todavía caminando con la corriente de la tradición
es ni más ni menos que el miedo: el miedo a lo trascendente,
al "más allá"; el miedo a que Dios
se enoje con ellos y en último tèrmino los
mande al infierno. No en vano se nos dice en la biblia y
se nos repitío en el catecismo que "el temor
de Dios es el inicio de la sabiduria". Un temor que
subterraneamente sigue haciendo su efecto y sigue llenando
aun muchos temples, aunque las mentes de los que allí
acuden estèn bastante lejanas. Y si no es el miedo
a Dios, es sencillamente el miedo a la sociedad que los
rodea, que los mirará mal si no siguen las "buenas
normas tradicionales" entre las cuales se encuentra
cierto barniz de apariencias religiosas.
En
muchas sociedades el cristianismo se reduce a ciertas prácticas
"cristianas"; y estas prácticas dan la
impresión de una burbuja de espuma, que esta esperando
nada más que un pequeño soplido para desvanecerse,
dejando sólo un leve rastro. Este soplido es en muchos
casos la clase universitaria, la compañia con otro
tipo de gentes diferentes a las frecuentadas en el propio
barrio o pueblo, la lectura de un buen libro en el que se
ponga de manifiesto la desnudez lógica de muchos
aspectos de nuestra fe tradicional. . ., cualquier cosa,
en fin, que arranque este motor apagado que para muchos
hombres es su propio cerebro.
La
seguridad, inflexibilidad y firmeza con que nos enseñaron
el dogma cristiano, difieren mucho de los principios inseguros,
ambiguos y tan poco dogmáticos que vemos en el inicio
del Cristianismo. Por otro lado aquel "orden nuevo"
que según nos dijeron fue el cristianismo desde su
mismo inicio, trayèndole al hombre una perspectiva
de lo sobrenatural completamente diferente, vemos, a la
luz de Qumran, que no era tan nuevo: Allí nos encontramos
con unas bienaventuranzas qne son las antecesoras inmediatas
de las que leemos en el evangelio; en el Manual de Disciplina
de los esenios encontramos tambien que los dos principales
ritos eran la cena sagrada antecesora de nuestra eucaristia
y el bautismo al cual unian estrechamente' la presencia
del Espíritu Santo; la teología paulina está
claramente calcada en lo que leemos en el libro de Enoc
y sobre todo en los Testamentos de los XII Patriarcas; y
para completar el paralelo, nos encontramos a un misterioso
"Maestro de Justicia", llamado tambièn
Mesías y Cristo, que murió martizado un siglo
antes de Jesús que al parecer era el jefe de la secta.
Es
muy cierto que todos estos detalles hoy apenas si les interesan
a la mayoría de los cristianos aun a aquellos que
frecuentan sus iglesias. Prefieren seguir fieles a la tradición
de sus padres, sin importarles mucho si estas tradiciones
están basadas en algo real. Mientras lo que se pide
o se practica o se cree no sea algo claramente maligno,
es bueno. "Porque es mejor creer en algo que no creer
en nada".
De
axiomas como èste, hoy muy comunes entre los cristianos,
a la inflexibilidad de las creencias por las que católicos
y protestantes se llevaron mutuamente a la hoguera, hay
un abismo. Y si bien es verdad que el cristianismo ha ganado
mucho en tolerancia algo completamente elemental dentro
de la filosofía humanística y acristiana
lo está haciendo a costa de su unidad como cuerpo
religioso y de su credibilidad como doctrina revelada.
Porque
según estos principios, que tienen más de
humanisticos que de religiosos, cualquier doctrina o creencia
que lleve al progreso y al bien del hombre será buena,
prescindiendo de su contenido ideológico. De aqui
a la proclamación de la absoluta libertad de pensamiento
no hay más que un paso. Un paso que significa el
fin del dogmatismo y de la admisión de la biblia
como la palabra de Dios. La razón tomará entonces
el lugar que le corresponde en la vida del hombre y será
el último juez para dilucidar si tal o cual cosa
es o no la palabra de Dios y si tal o cual personaje que
se presenta como enviado de Dios lo es o no.
Este
es el momento en que se encuentra actualmente el cristianismo.
Un. momento sumamente crítico porque la mente del
hombre del sigio XXI ya tiene muchos mas elementos de juicio
para llegar al fondo de toda la cuestión religiosa.
Ya no se deja impresionar tan fácilmente por los
milagros (porque èl está repitiendo los milagros
de antaño en los laboratorios) ni le tiene miedo
a ningún infierno eterno, porque su mente ha descubierto
que de existir tal institución en el código
de Dios, èste sería más imperfecto
que los códigos penales por los que se rigen las
naciones del mundo, ya que en ellos siempre hay una proporción
entre el delito y la pena; proporción que con la
institucion infernal seria flagrantemente violada. Y esto
hablaria muy mal de Dios como legislador y juez.
A
los que me digan que yo no puedo enfrentar mi justicia con
la de Dios, les dirè con toda lógica que yo
tengo derecho (es la única alternativa que tengo)
a usar la cabeza que el mismo Dios me dio, sencillamente
porque ni tengo otra, ni puedo usar otro miembro para discurrir.
El
Pueblo cristiano en cuestión de religión está
empezando a discurrir con su propia cabeza. Todavía
no se ha atrevido a llegar al fondo de la cuestión
en cuanto a sus creencias, pero sí lo esta haciendo
en áreas que, aunque más superficiales, le
tocan sin embargo más de cerca. En mi libro sobre
la deshumanización del matrimonio y el sexo en el
cristianismo ponía el ejempio de lo acaecido en Italia
con motivo de la cuestión del divorcio. Permitame
el lector esta autocita:
"No
hace mucho tiempo hubo en Italia un referendum nacional
para ver cuál era el sentir del pueblo con relación
al divorcio. Las fuerzas católicas capitaneadas,
como es lógico, por el Vaticano, unieron más
o menos sus esfuerzos para tratar de derogar la ley del
divorcio ya existente. El pueblo italiano dejó por
un momento de lado sus creencias católicas y su obediencia
a los jerarcas y votó en favor del divorcio. Una
clara inspiración del Espiritn Santo. Dicho en otras
palabras: la vida 'habló. Y habló como suele
hablar y obrar siempre; contundentemente, caiga quien caiga.
La vida, a traves del pueblo, dijo que el divorcio, en una
sociedad en la que los matrimonios se fabrican de la manera
ligera como se fabrican, al mismo tiempo que es una desgracia,
es una necesidad absoluta y no tiene más remedio
que existir. Hace ya más de cuatro siglos que el
eminente humanista Erasmo de Roterdam escribió audazmente
para su tiempo: "Mientras el matrimomo no pasa de ser
un purgatorio para ganar el cielo, hay que mantenerlo; pero
si se convierte en un infierno sin cielo posterior posible,
es mejor disolverlo".
(Perdóneme
el lector que me extendiera en la cita, pero no quería
que me sucediese lo que a muchos predicadores que citan
la biblia fuera de contexto hacièndole decir al Espiritu
Santo lo que a ellos les conviene. La segunda parte de la
cita es para que el lector no crea que yo soy partidario
ciego del divorcio).